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desde la tumba de mi tumba

desde la tumba de mi tumba
un hoy-o abierto avanza;
mi amada, su escalera,
su nombre, sus insignias
avanzan por igual.
junto a mi hermano
el vino y sus raíces
se levantan
aquí y allá.
perseguidor-ayer desciende,
pretende no haber muerto.
zapato y nube son
burbuja y mano
brillante catapulta
rodeo directísimo
nunca engalanado
de cortantes presencias.
la tumba de mi tumba
permanece
de ahí la coincidencia
perseguidor-ayer dice despacio
mi muerte no comienza
(se equivoca)
tejieron los insectos su red
y le destrozan
la tumba de su tumba
sólo tumba le queda
tapiada y todo
se jodío.
perseguidor-ayer
dispone sus espinas
ayer—pañuelo—abrazo
le detienen
le cercan de cerca
le quitan el oriente
lo despluman
espuma ya no tiene
mi amada lo incorporó
a su piel para mí
quedará en mi pupila
como un punto cerrado.
mañana perseguidor—ayer
garra sencilla
sin gabán—retrato—escupidera
garra de tigre fue.
lo del retrato, ahondemos,
es imagen sencilla; por ejemplo,
la sábana,
la sal,
el pétalo,
la espuma,
los culos (si me dejan),
no descansan;
carecen de frontera y plegaria
aquí y allá se sienten
casi como en su casa
cosa casual en ellos
de importancia y perenne
perseguidor—ayer
ingodtrostea
con indignos retratos
y artificiales discos
en relieve.
la imagen de la imagen
de la imagen
no pare más;
sus muros no adivinan
la gotera,
ni la sienten,
ni la esperan.
perseguidor—ayer orondo
carraspea
persecución—mañana,
pero mañana es fruto
de distante ladridos
de ayer--hermano—madre
hoy—o inmenso
verdeado,
montaña con dos caras
y dujo del altísimo.