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a Antonio Gamoneda

Yo quería escribir como Antonio
Gamoneda, así que fui a León
y, tras visitar la Catedral
para pedirle a Dios que me olvidara,
llegué a la casa del poeta.
Maestro, le dije, dígame
o revéleme el secreto de la poesía.
Yo no soy maestro sino gestor
de bienes inútiles. Y entre estos bienes
está la poesía como una diosa
frígida ofreciendo sus dones.
¿Te imaginas? Si quieres escribir
como escribo yo, todo está escrito
y borrado y reescrito por mí.
Escribe como tú, si eso es posible,
o vete al melonar y roba alguno
y regresa a tu casa y saborea
el dulce lamentar de los melones.
Escribir es un gesto previo
al no escribir. He aquí el secreto
que ha alimentado a la gran poesía,
a la pequeña y a la otra. Y aquí
en León hay una catedral
y algunos bares donde siempre
está Dios, mientras yo escribo
aquí, no sé si solo,
no sé, no sé si solo.

© Antonio Masoliver. All rights reserved.