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Águila

 Sólo aprendo a estar contento.
-Shogun Tokugawa
 
Para los que me han escrito por e-mail
 preguntando si es cierto
que un águila vieja se aísla
 en la cima de una montaña,
 arranca todo su plumaje,
desprende su pico y sus garras
y luego se renueva, se rejuvenece,
para vivir 30 años más
…como vidente:
 
 
¿Ves a la criatura con barba
dos metros de largo
mamando al seno
de una anciana
que le dio a luz
 bajo un eclipse?

¿Ves al hombre encadenado?
Un loco de pelo blanco
escupe en las tablas del piso.
Siempre estás desnuda. Cuando eras niño,
los piratas te advirtieron
que no miraras dentro del baúl
 y tú lo abres
-no sé qué ves adentro-
y te quedas así…
hablando con seres que sólo tú puedes ver…
(Tienes mirada de águila)
Los senos empiezan a brotar a las púberes…
Una se estrena enagua de índigo.
¡Nalgas azules! Los moretones, la violencia doméstica,
cadáveres hinchados color azul negruzco.
Una madre en la morgue, 
la mano arrancada con machete.
(Todo lo ves.)
No quieres ver a tu madre muerta.
Cierras los ojos para no mirar
cómo penden cadáveres de una Ceiba.
Morenos pechos al sol y sus hijos aún
a la espalda. Viudos,
hijas en rebozo.
Nace la nieta
 y muere el patriarca.
¿Cómo pinta con raíz de oro
 un hombre de doscientos años?
Asómate a la fosa común.
El chamán talla su violín en la rama de un madroño.                                                           
Ve: maíz rojo, maíz negro, amarillo y blanco.
Listones del sombrero vuelan en el aire.
Nauyacas en serpentín.
Quetzales en el nuble bosque.
 (Águila vuela en lo alto)
¡El tornado levanta un techo! ¡Cargan al muerto en una silla!
Banca en forma de armadillo.
 Altares con estalactitas.
La madre del tesoro, veo a la madre del hielo,
la madrastra del mal país,
el paternalismo…
Trépate en lo alto mientras toco la flauta.
(Eres clarividente… parada en una roca
 bajo la luna llena con el pelo suelto.)
¿Ves túneles donde se ofrendan plumas?
La criatura amarrada a una silla come pan quemado.
En Sakam Ch’en de los Pobres
 las alumnas se matan con gramoxone.
¿Ves los ataúdes pequeños?
La secundaria siete después del terremoto.
Los atrapados en Haití…
(¿Cómo sacar vida de los escombros?)
Hay guerrilleros que matan por amor.
¡Dinamitan los puentes y echan lumbre al ingenio!
Los buitres del consumo
se alimentan de nuestra hambre.
Con tus ojos cerrados, ves caer a los morteros.
Jamás volviste a ver a Walter.
Ni al compa que perdió la vista
y toma fotos en la fogata de Año Nuevo
para mostrártelas y preguntar
si los perros comen la caca de la gente…
Letrinas cuelgan encima de la porquería…
Ríos negros donde flotan cadáveres.
Volcanes para torturados.
Forenses mudos.
Abogados con la boca cerrada para siempre.
¿No ves que es muy peligroso ser periodista?
Muy peligroso decir la verdad
sobre los pederastas,
las minas de magnetita y titanio.
                          
(La conciencia se vende como agua.)
 El sentido común se ahoga
en el pozo donde la pexi cola lucra con nuestra sed. 
¿Ves al arbolito navideño de la caca cola frente a tu catedral?
(Te miras en un espejo)
¿Ves trapiches extrayendo el jugo de caña?
Los barriles ovalados
se amarran al lomo de un caballo de nombre Canelo.
¿Ves a Mol Komate y a Me Abrila?
A Mica antes de la ceniza?
Ves a tus buenos amigos.
¡Muertos en la calle!
Muertos de pedos, de susto, de pena.
Ves a Willy, a Erasto, a Garduño.
A Cabeza de Toro, a las garzas y al poeta
en la Boca del Cielo.
Pescadores en velorio.
Albañiles en los campos de flor de muerto.
Ves chuchos apaleados.
En Xelajú: mucho lodo.
Fango hasta tus rodillas
 y el rostro negro de la roza.
¿Cuántas madres
pierden a sus hijos?
¿Abandonan a sus hijas
en la Terminal
donde los ciegos te cantan
canciones de cuna por radio?
(¿Sol o águila?)
Productos químicos y medicinas
cuya venta está prohibida por ley.
Inyecciones caducas, traficantes de sangre…
La culebra y el gato luchan por un ratón…
Retenes donde torturados denunian tus hermanas.
Sacrificios. Altares. Sinagogas. Minaretes. El poder
horizontal y vertical. Fraudes
con el voto,  las tumbas de los masacrados
por sicarios del gobierno.
(En el periódico hay cadáveres.)
En Atenco: niñas y madres violadas.
(Unte lodo en tu cabeza y rostro
para que no te violan los soldados.)
En Afganistán violar a tu esposa es legal.
También puedes matar civiles.
Tres millones en el Congo.
Los diputados se hacen de la vista gorda. ¿Oyes
a la Comandanta Esther?
Fidel en el primer aniversario.
Un nuevo amanecer en Nicaragua
y en El Salvador. ¿Ves la rueda de la miseria
en Tegucigalpa, las favelas de Nashville,
el tent city en Sacramento?
Las tanquetas en Monimbó y en Oaxaca…
¡Lo que hace una mina personal!
Frente al Surtidor de Prótesis
en Managua,
niños descalzos
en la calle
nos miran comer
a través del aparador
de un restaurante chino.
Cuando terminas la galleta de la suerte,
los niños entran a tragar tus huesos.
 
El Safeway de Oakland tiene 50 metros de distintas cajas de cereales
para tu desayuno y 50 homeless esperando afuera con sus carritos del súper donde guardan sus harapos.
Ve a las gitanas
en un circo tan pobre
que el domador de fieras
actúa con apenas dos perritos callejeros.
(No ves la tele.)
 Ves la corteza de un amate,
cómo la golpean con piedra y sangre
para cundir hojas…¿Viste a la Selva
cuando todavía tenía árboles?
La luna se pone roja
en el tiempo de las quemas.
(En muchas mesas
sólo ves tortilla con sal)
¡Cómo abundan los muertos!
43,000 en cinco años.
Doscientos mil en la guerra civil.
Tres millones en Camboya.
¡Lavas al cadáver.
Lo sientas en una butaca
y lo cargas al campo santo
a puro pie andando!
Quemas su ropa del difunto
y lloras,
cantas
y por ratos
te rías
a carcajadas.
(Mayas en New York City)
 El ataúd donde la viuda no encuentra a su marido,
sino otro fulano que mató la migra.
 Vemos largas filas afuera de la embajada.
 Por lo visto, es imposible conseguir una visa.
 Un millón de mayas en Los Estados.
¿Cuántas en el pueblo de origen nunca se casan
por falta de varón?                                        
(Las mujeres viajan en la cajuela del auto.)
¡Mira no más cómo bajan los indios de la banqueta
para dar paso al turismo!
Remiendas una olla con bolsa de nylon derretido. 
Se ven casas de bejuco y paja… sin clavo ni cemento.
Ve cómo matan a la gallina para ofrendarla al dueño de la Tierra.
(Cenarás tacos de oruga.)
Aprenderás a dormir en las banquetas y a madrugar
en mercados donde todavía se ve el trueque.
(Buda en traje de Santa Clos.)
Un monje canta sutras en el metro.
Mira a los sin rostro. Oír a los sin voz:
Reparo guajes,
cacharros,
 caites y chanclas…
Colchones nuevos por viejos…
Latas latas latas…
( silbato de afilador.)
 (La reencarnación del Águila.)
Los zopilotes se renuevan.
¡Guacamayas! ¡Tucanes!
Centenares de loros en la barranca,
miles de golondrinas coordinarse al vuelo en espirales
antes de volverse embudo
y esconderse en las ruinas de Toniná.
¡Cincuenta luceros!
¡Tornados… trombas…!
Muertos en el mercado de Ocosingo.
(¿Quién prohibe guardar la semilla de los ancestros?)
Muchachas de treinta ya son abuelas esperando su remesa.
¿Cómo le hacen las que tienen 15 hijos?
¡Prestamistas cobran 30% al mes!
(Águilas no cazan moscas.)
 Una mujer ofrece paletas a los pichones
y llora cuando éstos no quieren posarse en su hombro.
(Águila trepada en un nopal.)
Soplado por el viento, las cortinas
de una ventana abierta  toman la forma de cornucopia.
 ¿Posees más de lo que puedes cargar?
(Serpiente en la Boca del Águila)
¿Oyes la música del Chac Mol?
Una cascada de agua caliente
y otra de agua fría
es el Paraíso.
El arco iris es de mal augurio.
 Mujer de Tierra Blanca
en el pozo de la sal.
En la playa una multitud
 jala tierra adentro
a la enorme red llena de peces que saltan
como llamas de platino.
Mujeres, ancianos, niños, vecinas, todos cantando:
Bagre de madrugada
Cena el pescador.     
(¿La vejez de tu águila es mejor que la juventud del gorrión?)
La niña pisa un cangrejo en la luz del amanecer
en una playa recién abandonada por el mar.
Su cabeza cubierta con rebozo de seda
reta a la tempestad.
La niña sacude al costal de yute.
Un nuevo continente sale del océano.
 (Sueñas que puedes volar.)
El cielo está empedrado.
Tu dedo señala a un renglón en el libro abierto. 
Escribirás con humo,
con buldózer.
Leerás a las nubes.
Dormirás a la sombra de un maguey
tallado por grafiteros.
La trajinera
de Xochimilco
lleva tu nombre.
 La barca con fondo de espejo
revela los enigmas del inframundo.
 (Para llevar serenata)
Primero el novio pinta a la casa de la novia,
cierra la calle, coloca sillas, mesas… manteles largos.
Meseros sirven champagne.
Aparece la orquesta marimbística.
Piano de cola en carreta de bueyes.
Una mujer fodonga con parasol,
sentada en un trono cargado en mecapal.
Una visionaria toma el micrófono.
Se publican hechizos mayas.
(Chinos hablan su lengua en el Distrito Federal.)
En Suiza se prohíbe la arquitectura
“Musulmana”.
Picos de obsidiana.
Púas anti-trashumante.
Muralla de 800 kilómetros.
(Bajo arbolitos de navidad del basurero duermen los más pequeños.)
 “Aquella es hembra” grita el hermanito,                                                                     señalando al petirrojo
en un sicómoro que sembró mi abuelo.
La niña flaquita siente vergüenza al ponerse tu calzoneta.
El velerito de los misquitos llega a Gracias a Dios.                                             
Cargan a la Madre de Todos.
La niña duerme en la pradera abrazando al potrillo salvaje.
Rubias vestidos de apache desfilan por el andador.
Los emigrantes pierden sus miembros en las vías.
El payaso recibe amenazas de muerte.
Bajo la dirección de sus parásitos,
el grillo se avienta al charco.
Un faisán rasca la tierra para sus polluelos.
Tu astrólogo pule jade azul.
La vidente bendice al casamiento.
Ella lleva su amante guerrillero
a pasar las vacaciones.
Una soldadera carga leña en rebozo.
Náufragos en una isleta de la costa.
(¿Quién sobrevive a la pandemia?)
No hay vacunas para todos.
¿Cuánto vale tu sed?
(Formaciones de basalto se elevan sobre un abismo.)
En la cima, en un nicho, una águila.
Desde 1978 no corta el cabello.
Verano de ’67: San Pancho.
Una dama muy conservadora                                        
es confrontada por una “Hippie”.
Esquina de Haight and Ashbury, 2009:
Un poeta con olivetti en la banqueta.
Su letrero escrito a mano: Poeta busca poema.
 Sopladores de vidrio creerán vasijas con su aliento.
Pétalos regados en la calle, pirotecnia y baile.
El alquimista conduce experimentos con la alumna.
Tiñen a la gata de color rosado.
Una gallina borracha
aletea en un intento de vuelo.
Construyendo su nido,
el ave se enreda en un hilo…
Por poco se ahorca…              
Su hembra
desata
al nudo
de la libertad.
(Águila vuela en lo alto.)
El poeta muerto deja una carta sellada
para la mujer que no sabía leer.
(Las plumas del macho y de la fémina.)
Tres cruces de color verde dominan el paisaje.
Niños de todas las razas
y culturas juegan el lodo.
Algunos hombres tienen más
mujeres que otros.
El águila arpía vive sola
en un zoológico
ya vieja...
(Empiezas a romper tu pico en las rocas)
Hace erupción un volcán y nieva escombros.
¿Se compiten las puestas de sol?
 (Una libelula demuestra la hermosura de sus alas. )
La antigua abadesa alumbra cada icono con una vela.
Verás una pirámide de calacas.
Las olas son testigos del poder
del aire sobre el agua.
El viento se resiste.
Las olas se calman tanto
que la superficie del mar
se vuelve espejo
para reflejar a nubes
en transformación
constante.
(Un vidente mira de lejos a través de los sueños.)
Después de la tormenta, el pasado se disuelve.
Un gallo celebra la madrugada.
Una polilla negra
trae mensajes de la muerte.
La imagen de una hoja de otoño
revela misterios.
(Un águila y una paloma blanca intercambian naguales.)
Fecundan su propio espíritu.
Las jóvenes portan teas encendidas.
Para techar la casa,
todos
prestan la mano
en el campamento
para desmovilizados.
Niños juegan montes de arena.
El loro repite.
Los mutilados vuelven a casa.
                               Los inmigrantes trasnochan en el desierto.
Una banda militar acompaña al cortejo fúnebre.        
La Pachamama otorga vida a los disfrazados de niños muertos.
Veteranos de las luchas se reúnen para compartir sus memorias.
Tornamientos de ajedrez en el cementerio de Sarajevo.
En Xelaju nace el juego de la pelota.
(En el vientre de la Tierra se fecundan los elementos.)
Una lámpara en forma de cadáver humano.
Un pequeño burro en el páramo.
En el norte cosechan el hielo
de un estanque…
Agua: bríndenos nieve en tu verano…
 
(Un pájaro “Jesh” se posa en la tranca.)
Un gordito monta al caballo de escoba.
El escultor y su trabajo.
Un puente cubierto
sobre el arroyo. La flaca
chaporrea su pastizal.
El mago bendice a los fieles.
Tus caciques piden tributo.
Guerrilleros emboscan a hermanos.
Partes de Guerra.
Se oye la voz de un Sol.
Aves cantan dentro de su jaula.
Un ángel porta marimbita. El colibrí
liba el néctar de la Noche Buena.
Tú, mi tragafuegos:
¿Con cuál moneda pagarás
un transplante?
 (En el hospicio no hay juguetes.)
Una niña de cuatro años carga la bolsa del mandado.
En carrera de caballos despluman a las aves.
Pintan sus caras de negro y hablan
con un guajolote muerto.
Una granizada blanquea la carretera a la finca.  
Un consejo de ancianos honra los esfuerzos de un joven.
Monjes tibetanos bendicen tus negocios.
(El escorpión se convierte en Águila.)
Los palos y las piedras vendrán solos.
La Osa Mayor y la Osa Menor.
Una polilla saldrá de tu crisálida. 
Embotellamientos en el istmo.
Un bazar y un desfile.
Niñas tocarán las maracas.
El aviador trae su mula manatiada
y tronos petrificados.
En el santuario
un médium invocará al silencio.
(La luz se rompe.)
¿Ha llegado la hora para seguir
colores a través del prisma?
¿Quién es la Madre de Todos?
(Hay días en que no veo a nadie.)
No veo a Montebello en llamas ni a los polos derritiéndose.
No veo fuentes de trabajo por ningún lado.
Niños venden chicles a las 12 de la noche cuando los perros
duermen hechos rosca en la calle del diablo.
 No puedes ver el defoliante
sin ninguna protección.
Ni las jeringas que la dueña de la farmacia usa
 y re-usa ”para los pobres indios.“
¿No ves que la industria farmacéutica es una buena inversión?
Casi tan buena como las armas.
Trata de seres humanos.
¿Quién puede dejar de ver
a los
mil millones
de personas
que hoy no tienen
ni comida ni agua?
(Te levantas en vuelo.)
Ves cadáveres esparcidos en tu último reducto.
¿Cuántos matamos en Gaza,
en Acteal,
y en Ciudad Juárez?
Muertos hinchados
de color azul negruzco.
Muertos en el desierto.
Descarnados por los buitres.
Despojados de su carne por los perros.
 Y roídos por los gusanos.
¿Ves esqueletos manchados de sangre?
 Huesos dispersados…
Mi cráneo por allá
blanqueado por los años…
 
 (No veo nada)
 
Sólo
aprendo
a
estar
contenta.
 
© Ambar Past