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Epístola

Los judíos piden señales, los griegos sabiduría,
pero yo digo: Enloqueced.
¿Dónde está el sabio, dónde está el escriba?
Ha sido escamoteada la luz del mundo.
¿Sois ciegos?
Alegraos de vuestra ceguera.
¿Sois sordos?
Alegraos de vuestra sordera.
El ciego ha sido escogido para verlo todo,
el sordo para oír lo inaudible.
Sí, enloqueced.
Porque todo los ojes han sido velados
y sólo vemos lo que no vemos,
todos los oídos han sido sellados
y sólo oímos lo que no oímos.
¿Queréis prodigios?
Enloqueced.
¿Queréis conocimiento?
Enloqueced.
Porque se trata de asir lo Inasible
y las manos se quiebran,
se trata de tocar la Verdad
y arde la razón.
Enloqueced.